El cáncer de esófago

Por Dr. Gilmar Grisson, Oncólogo de la Liga Peruana Contra el Cáncer
El esófago es el tubo hueco muscular por el cual se transportan los alimentos y líquidos desde la garganta al estómago. La pared del esófago comprende varias capas de tejido, incluidos membrana mucosa, músculo y tejido conjuntivo. El cáncer del esófago comienza en el recubrimiento interior del esófago y se disemina hacia afuera a las otras capas a medida que crece.
Se presenta mayormente en personas de más de 50 años. El tipo histológico más frecuente de carcinoma corresponde al de células escamosas o pavimentoso seguido por el adenocarcinoma.
El carcinoma escamoso se relaciona con el consumo de alcohol y tabaco y con la ingesta de alimentos enmohecidos, vegetales salados, carnes asadas e infusiones calientes. El adenocarcinoma está asociado a la obesidad con desarrollo de enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE). El síndrome de Barret, una complicación de la ERGE, aumenta significativamente el riesgo para el desarrollo del adenocarcinoma del esófago.
Del epitelio normal al carcinoma. La morfología de los epitelios en su transformación carcinomatosa sigue una postulada secuencia desde el epitelio normal al carcinoma invasor, reconociéndose una secuencia epitelio nomal-displasia-carcinoma.
Formas de reacción del epitelio pavimentoso. Cuando el epitelio pavimentoso esofágico es sometido a procesos de irritación crónica ya sean de origen químico, físico o biológico, éste desarrolla formas de respuesta reactivas. Por un lado puede producirse una “hiperplasia de células de reserva”, definida como una hiperplasia de la zona basal del epitelio pavimentoso. Otra forma de reacción del epitelio pavimentoso esofágico ante una irritación crónica como la producida por la ERGE es el desarrollo del denominado esófago de Barrett (EB), una condición adquirida en donde el esófago, por encima del esfínter inferior, se encuentra tapizado por un epitelio cilíndrico glandular metaplásico que semeja al epitelio gástrico e intestinal.
Síntomas: en un inicio hay ausencia de síntomas, pero en algunos casos puede presentarse: movimiento de devolución del alimento a través del esófago y posiblemente la boca (regurgitación), dolor torácico que no tiene relación con el hecho de comer, dificultad para deglutir primero sólidos y luego líquidos, acidez gástrica, vómitos de sangre, pérdida de peso.
Diagnóstico: los exámenes empleados para ayudar a diagnosticar el cáncer esofágico pueden abarcar esofagografia, esofagoduodenoscopia (EGD) y biopsia. Resonancia magnética o tomografía del tórax (que generalmente se utilizan para ayudar a determinar la etapa en la cual se encuentra la enfermedad). Tomografía computarizada por emisión de positrones (TEP-algunas veces es útil para determinar la etapa de la enfermedad y si la cirugía es posible), ecografía endoscópica. El examen coprológico puede mostrar pequeñas cantidades de sangre en las heces.
El pronóstico (probabilidad de recuperación) y las opciones de tratamiento dependen de los siguientes aspectos: estadio del cáncer (si afecta parte del esófago o todo el esófago, o si se diseminó hasta otras partes del cuerpo), tamaño del tumor, estado general de salud del paciente.
Cuando este cáncer no se ha diseminado por fuera del esófago, la cirugía puede mejorar las probabilidades de sobrevivir.
La radioterapia se emplea en lugar de la cirugía en algunos casos donde el cáncer no se ha diseminado por fuera del esófago.
Para los pacientes cuyo cáncer se ha diseminado, la cura generalmente no es posible y el tratamiento está dirigido hacia el alivio de los síntomas.
Prevención: lo siguiente puede ayudar a disminuir el riesgo de padecer cáncer escamocelular del esófago: evitar el tabaquismo, limitar o eliminar las bebidas alcohólicas, consumo de bebidas calientes a temperaturas menores a 60 grados centígrados, las personas con síntomas de reflujo gastroesofágico severo deben buscar atención médica.
Los exámenes con EGD (esofagogastroduodenoscopia) y biopsia en personas con síndrome de Barrett pueden llevar a una detección temprana del cáncer y mejorar la supervivencia. Las personas a quienes se les ha diagnosticado síndrome de Barrett deben someterse a chequeos regulares en busca de cáncer del esófago.(*)

*Tomado del Diario La Razón